Es normal que a medida que cambian nuestras circunstancias, experiencias, contexto, etapa de vida, cambien nuestras prioridades. Es parte de evolucionar.
Es también normal que con esos cambios, nuestra percepción de lo que es valioso, cambie. De lo que doy cómo valor a los demás, y de lo que yo exijo de las personas o del contexto.
Con el pasar del tiempo tal vez la atención que una vez puse al trabajo, o al tamaño de mi sueldo, cambie por querer mas tiempo para mi, para mi familia, para un oficio o para un hobbie.
Tal vez empiezo a cambiar la prioridad «dinero» por la prioridad «tiempo». O la prioridad «cargo» por la prioridad «equipo de trabajo». Las horas que dedico a una actividad, a una persona. El compromiso, el tipo de relación que quiero tener, el tipo de trabajo que quiero ejercer.
Todos estos cambios son evolución. Pero son también incómodos. Me dan miedo, culpas. Dudas de si estoy en el camino correcto, culpa con lo que ya no quiero hacer o con quién ya no quiero estar. Miedo de hacer lo nuevo, mal, miedo a «fallar».
Pero la incomodidad en la que estoy, es una señal. Y eso es lo que me muestra este stellium de planetas en Tauro: que hay una «comodidad» que ya se tornó incómoda. Que hay algo que estoy deseando que no estoy obteniendo. Que no me he atrevido a ir por eso.
Que estoy conformándome con mantenerme en un lugar, una relación, un trabajo, que ya dejó de emocionarme.
Que estoy respondiendo al miedo. Dejando que me detenga.
Y es aquí donde parte de los actores de este stellium me ayudan. Venus no me permite conformarme y me da las respuestas de la mejor forma: mostrándome lo que me gusta. Lo que disfruto. Sí, ahí hay gran parte de las respuestas: en lo que se SIENTE bien.
El otro que me ayuda es Júpiter, que me pone inquieto pero al mismo tiempo me da luz. De crecer, de atreverme a salir de lo conocido.
Pero el que marca la verdadera pauta de todo este movimiento es Urano, el que nos da la idea originaria. El que nos permite darle una vuelta a nuestra visión del mundo, de nuestras capacidades, y sobre todo de nuestra propia vida.
Urano conecta con esa nueva forma. Con esa nueva visión, fuera de lo esperado. Poco común, que tal vez nunca consideré, pero que siempre estuvo en mi mente. Y que por eso, sé que existe. Y debo creer que es posible, porque también debo construirla.
Urano es el que me muestra el camino. El poco recorrido, el nuevo, el que iré definiendo a medida que avance. Ése es el camino, y vas a dudar pero permite que esa duda sea pasajera. Lo que debe prevalecer es la visión, las ganas. Es la atención que das a tu deseo. Es creer en ti y permitirte ese tiempo y esa dedicación que a veces se te olvida darte a ti mismo.
