Cómo vibrar alto con la energía Piscis

A lo largo de la vida, he encontrado que muchas veces es más fácil empezar por lo que NO quiero, o NO se debe hacer. Y cuando «prohíbo» estas ciertas actitudes y hábitos, lo que debería estar haciendo empieza a descubrirse, a aclararse. Cómo en una dieta, que a veces es mas fácil empezar por eliminar ciertos alimentos y ver cómo nos sentimos o el efecto que tiene.

La energía Piscis lleva tiempo ya activa, con la presencia de Saturno, Neptuno y el Nodo Norte, que además estará ahí por 18 meses.

Entendamos, de esa energía en Piscis que nos acompañará todo el año, 3 cosas por evitar, y 3 por potenciar.

Sonará redundante, pero uno de los malos hábitos de Piscis es la evasión. Por eso es el signo relacionado a las adicciones: caemos en adicciones para no enfrentar algo.

Y hay muchas formas de adicción, no sólo al alcohol o las drogas. El trabajo, el ejercicio, pueden ser también adicciones. Todo depende de cómo lo hagamos.

Con la energía en Piscis, las adicciones para evadir pueden reactivarse, y debemos tener mucha atención de no caer en eso. Revisa tus patrones, mantente atento y si ves que estás cayendo en un comportamiento extremo, pregúntate ¿A qué le estoy huyendo?

A veces creemos que por tener un signo, se nos hace fácil llevar a cabo el comportamiento del signo. Pero la realidad es que tener un signo en una posición importante (Sol, Ascendente, nodo lunar) mas bien significa que es una energía que debo aprender a integrar.

Por eso los Libra por ejemplo, luchan siempre por conseguir el balance. Los Escorpio toman años en aprender a manejar sus intensas emociones. Los Cáncer tienen lecciones de familia y linaje por sanar. Y los Piscis, les cuesta aprender a soltar a tiempo.

Con la energía Piscis tan activa, todos tenemos en este momento un poco de esa lección: saber soltar. Que no es para nada una postura pasiva o inactiva. Es mas bien una postura muy activa de entender lo que NO es mi responsabilidad, culpa o deber.

El poder de Piscis viene justamente de saber silenciar el pensamiento racional, y hacer espacio para la intuición. Pero esto no es fácil, la energía Piscis rige el subconsciente, por ende cuando se activa suele generar mucho ruido mental.

Aquí hay varios hábitos que podemos incorporar en nuestra rutina que nos ayuden a de alguna forma decodificar esa información que está llegando (porque créeme, la información está llegando).

Journaling, meditación, ejercicio, pilates, yoga, caminatas, terapia o coaching, pintar, pasear al perro. Lo que haga falta para calmar la mente y permitir que la información fluya, que los mensajes se aclaren.

Cada reacción: rabia, tristeza, alegría, es un mensaje. Sobre todo esos que se presentan con gran intensidad.

Si una persona me genera rechazo o rabia, esa persona me está permitiendo ver algo, descubrir una tarea interna que requiere atención. ¿A quién me recuerda? ¿Qué de mi reacciona de esa forma? ¿Es una sombra que no he aceptado? ¿Un miedo?.

Trabaja esas emociones, trabaja esa reacción y profundiza.

Piscis es esa información que almacenamos de manera subconsciente. Ese cerebro reptil, eso que está debajo de todo lo demás, pero está.

La antena de la intuición se activa con esta energía, conectamos con otros momentos, otros planos, otras generaciones.

Lo que no se siente bien, no está bien. Lo que me llama, me atrae, tiene algo para mi. Pero atención: cuidado con confundir la intuición con el miedo. Todo miedo esconde detrás un deseo. Es eso que no me motiva, lo que debo soltar, e ir hacia lo que me motiva, me emociona.

Mientras más sepamos activar nuestra intuición, mas cerca estamos de nuestro propósito.

¿Soltar qué?

El peso autoimpuesto de la culpa, lo que me hace daño, lo que me hiere. Lo que se siente como una obligación injusta.

La energía Piscis, en su eterna empatía por los demás, es la reina de cargarse en la espalda lo que no le corresponde. Y la conexión con mi bienestar emocional de este momento es lo que debe prevalecer.

Es muy fácil señalar y juzgar sobre lo que cada quién debería estar haciendo, pero es ahí donde debemos recordar que somos nosotros los que elegimos las batallas que queremos luchar, y las que no. Y que esas batallas tienen que ser las mías, las que definen mi destino. No tengo por qué luchar batallas ajenas.

Lo principal que debemos soltar es entonces, el control. No hay nada afuera de nosotros que podamos controlar, entonces no te distraigas en objetivos imposibles.

El principal objetivo eres tú y tu bienestar. Desde ahí, todo irá ocurriendo para tu bien y para tu crecimiento.

Deja un comentario